Historia Fundacional

El Llamado en Medio del Conflicto

“No fue un plan, fue una providencia.”

Esta es la historia de cómo nació la Iglesia Itinerante Shemá a Jehová del Sábado Bíblico. No es la historia de una disidencia, sino de una fidelidad obstinada. No es el relato de una organización que se planificó, sino de un llamado que se obedeció, paso a paso, durante más de tres décadas.

El Libro en la Maleta: Un Misterio en Tiempos de Guerra

Corrían los primeros años de la década de 1990 en Colombia. El país estaba sumido en un conflicto desgarrador. Las guerrillas de las FARC y el M-19, la sombra del narcoterrorismo y una violencia diaria que segaba vidas de policías, jueces y civiles, pintaban un panorama de caos y muerte.

En medio de este torbellino, un joven policía llamado Héctor Manuel Martínez Villamizar desempacaba su maleta en el municipio de San Antonio, Tolima, adonde había sido asignado. Entre sus pertenencias, encontró un objeto extraño: un libro grueso de casi mil páginas que no había empacado. Su título: El Conflicto de los Siglos. Pensó que era algún manual de guerra y, al hojearlo, al ver que hablaba de religión, lo dejó a un lado. No era el momento.

Pero la Providencia tenía otros planes. La ruptura de los diálogos de paz intensificó la guerra. En una de esas incursiones, Héctor resultó herido. Fue durante su convalecencia en la policlínica de Bogotá, en una época sin internet, donde ese "libro gordo y extraño" se convirtió en su única ventana a un mundo diferente. Lo comenzó a leer para distraer el dolor físico, pero sus páginas le provocaron una conmoción espiritual. Pasó noches en vela, absorto. Cuando el médico le preguntó si había dormido, su respuesta fue reveladora: "Según este libro, sí. Y según yo, no."

La Búsqueda: Del Retiro a la Revelación

El mensaje de ese libro había hecho mella. Cuando nuevas reformas institucionales en la policía no parecían apuntar a una verdadera mejora, y con las verdades eternas del Conflicto resonando en su mente, Héctor tomó una decisión radical: solicitó su retiro. Había sido tocado por una verdad más grande que el conflicto terrenal que lo rodeaba.

Sin embargo, había un problema: no sabía de dónde venía el libro. La hoja con la información editorial estaba arrancada. Su búsqueda lo llevó, por casualidad (o por divina guía), a una iglesia que guardaba un día extraño: el sábado. La visita fue breve y la olvidó.

Instalado en su nueva vida civil, dedicó un cuarto de su casa a buscar al Dios de aquel libro. No sabía orar. Simplemente se sentaba en la alfombra, en el silencio, y esperaba. Cerraba la puerta y volvía cuando sentía la necesidad. Era una búsqueda a tientas, pero sincera.

El encuentro decisivo llegó en Bucaramanga. Mientras llevaba su hoja de vida o currículum a una entrevista de trabajo, su mirada se clavó en un letrero: "Iglesia Adventista del Séptimo Día". El recuerdo de aquella visita anterior volvió como un rayo. Olvidó el motivo original de su salida y entró. La recepcionista lo presentó con el pastor de Piedecuesta, a quien invitó a almorzar para conocer más.

Esa misma noche, asistió a una conferencia sobre Apocalipsis. El pastor comenzó diciendo: "Esta noche veremos El Conflicto de los Siglos en el libro de Apocalipsis...". Héctor sintió un sopetón. Al finalizar, se acercó a un organizador y, con el libro invisible en sus manos, dijo: "Yo tengo ese libro". La respuesta lo dejó sin aliento: "Sí, nosotros lo repartimos hace 5 días al inicio de la serie de conferencias". La pieza del rompecabezas había encajado. La hoja arrancada tenía un nombre: la Iglesia Adventista.

La Perseverancia en Solitario: El Nacimiento de un Ministerio Itinerante

Héctor se bautizó, se formó y pronto fue nombrado anciano de iglesia. Era un tiempo de fervor, pero también de cambios organizativos. A finales de los 90 y principios del 2000, sintió que muchas de las reformas internas y adaptaciones institucionales comenzaban a diluir la urgencia profética y la claridad doctrinal que él había encontrado en aquellas páginas que salvaron su vida.

Frente a lo que percibía como un alejamiento del espíritu pionero y del mensaje contundente del tiempo del fin, tomó una decisión difícil pero firme: permanecer fiel al mensaje original, aunque eso significara caminar solo. En 1998-1999, inició un esfuerzo personal por congregar a quienes anhelaban ese mismo reavivamiento.

Los siguientes 27 años fueron de un ministerio itinerante, silencioso y perseverante. Visitó pueblos, estudió la Biblia con quienes querían escuchar, y proclamó sin cesar el mensaje de los tres ángeles. Muchos lo vieron como un loco, otros como un disidente más. Las puertas se cerraban, las miradas se apartaban. "Nadie quería oír", recuerda. Por eso, el nombre que surgió para este esfuerzo fue un clamor y un mandato: "Shemá a Jehová" – "¡Oye, Jehová!" – un llamado a escuchar a Dios en un mundo de sordera espiritual.

Comenzó con lo más valioso: su propia madre y su familia. Desde ese núcleo de fe, persistió.

La Organización: Un Fruto que Maduró en la Perseverancia

Hoy, 35 años después de que aquel libro misterioso llegara a sus manos en medio de la guerra, y tras casi tres décadas de ministerio fiel y solitario, el fruto de la obediencia ha madurado. Lo que nació como una convicción personal en el corazón de un ex-policía herido, y creció como un ministerio itinerante de un solo hombre, ha alcanzado la madurez necesaria para extenderse.

El 8 de enero de 2026, con Resolución N° 0033 del Ministerio del Interior de Colombia, se oficializó legalmente lo que el Espíritu Santo había estado edificando desde hacía una generación: la Iglesia Itinerante Shemá a Jehová del Sábado Bíblico.

Esta no es una iglesia nueva. Es la organización formal de un reavivamiento que ha estado ardiendo por décadas. Es la estructura legal para un llamado itinerante que nunca se detuvo. Es el reconocimiento ante los hombres de una obra que Dios inició en un cuarto de oración silencioso y en los caminos polvorientos de Colombia.

Nuestra historia es la prueba de que Dios llama, prepara y usa a quienes, en medio del conflicto de los siglos, deciden escuchar Su voz y serle fieles… "a tiempo y fuera de tiempo".

Fundador: Pastor Héctor Manuel Martínez Villamizar

Origen: Una convicción a principios de los años 90. Un ministerio en 1998. Una iglesia organizada en 2026.

Lugar: Nacida en el corazón de Colombia, para servir al mundo.